
En los últimos tiempos se repite mucho una afirmación llamativa: “cada vez que usas inteligencia artificial estás gastando litros de agua”. El mensaje suele aparecer en titulares, redes sociales y debates sobre sostenibilidad tecnológica, generando preocupación e incluso culpa por usar herramientas digitales.
Pero ¿qué hay realmente de cierto en esto? ¿Consume agua la inteligencia artificial como tal? ¿O estamos simplificando en exceso un problema mucho más amplio?
Vamos a explicarlo con calma y sin sensacionalismo.
De dónde sale la idea de que la IA consume agua
La inteligencia artificial no utiliza agua directamente. No hay ningún sistema que “beba” agua cada vez que haces una consulta. Entonces, ¿por qué se habla de ello?
La clave está en los centros de datos (data centers), enormes instalaciones donde se alojan los servidores que hacen funcionar:
- IA
- buscadores
- redes sociales
- correo electrónico
- streaming de vídeo
- servicios en la nube
Estos servidores consumen mucha energía y generan calor. Para evitar que se sobrecalienten, necesitan sistemas de refrigeración, y algunos de esos sistemas utilizan agua.
¿Para qué se usa el agua en los centros de datos?
El agua se utiliza principalmente para disipar el calor, no para el procesamiento de datos en sí. Existen varios métodos:
1. Refrigeración por agua en circuito cerrado
El agua circula por el sistema, absorbe calor y se enfría de nuevo.
👉 En muchos casos no se consume, solo se reutiliza.
2. Torres de refrigeración evaporativas
Aquí sí hay una parte del agua que se evapora al enfriar el sistema.
👉 Esa es la que se contabiliza como “agua consumida”.
3. Uso de agua no potable
Muchos centros usan:
- agua reciclada
- agua industrial
- agua no apta para consumo humano
Esto suele omitirse en titulares, pero es un matiz importante.
Entonces… ¿la IA gasta más agua que otras tecnologías?
No necesariamente.
El consumo de agua depende más de:
- el diseño del centro de datos
- el clima de la zona
- el tipo de refrigeración
- la fuente de energía
No tanto de si el servidor ejecuta una IA, un buscador o un vídeo en streaming.
De hecho:
- Ver vídeos en 4K
- Usar streaming durante horas
- Jugar online
- Subir miles de fotos a la nube
también implica centros de datos funcionando a pleno rendimiento.
La diferencia es que la IA está ahora en el foco mediático.
Por qué la IA se ha convertido en el “chivo expiatorio”
Hay varios motivos:
- 🔍 Es nueva y visible
- 🧠 Se percibe como algo “muy potente”
- 📰 Titulares simples funcionan mejor
- 🌱 Se mezcla con el debate climático
Decir “una consulta a la IA consume agua” es impactante, aunque sea una simplificación excesiva.
La realidad es que todo internet tiene un coste ambiental, no solo la inteligencia artificial.
¿Se está haciendo algo para reducir este impacto?
Sí, y mucho.
Las grandes infraestructuras tecnológicas están apostando por:
- centros de datos en zonas frías
- refrigeración por aire exterior
- energía renovable
- reutilización de agua
- optimización del hardware
Además, los modelos de IA cada vez son más eficientes, capaces de hacer más con menos recursos.
El otro lado de la balanza: lo que la IA ahorra
Aquí hay algo que rara vez se menciona.
La inteligencia artificial también reduce consumo de recursos en muchos ámbitos:
- Menos desplazamientos físicos
- Menos papel
- Automatización de procesos ineficientes
- Optimización energética en empresas
- Menos servidores duplicados
Es decir, su impacto no puede analizarse solo por el agua usada en refrigeración, sino por el balance global.
Entonces, ¿debería preocuparme por usar IA?
La respuesta honesta es: no más que por usar cualquier otro servicio digital.
Usar IA de forma responsable no es un problema ambiental en sí. El verdadero debate debería centrarse en:
- cómo se diseñan los centros de datos
- qué energías se utilizan
- cómo se regula la infraestructura tecnológica
No en culpabilizar al usuario por hacer una consulta.
La idea clave que conviene recordar
👉 La inteligencia artificial no “gasta agua” directamente
👉 El consumo forma parte del ecosistema digital global
👉 El problema no es la herramienta, sino cómo se gestiona la infraestructura
👉 El enfoque debe ser tecnológico y estructural, no moralista
Como ocurre con casi todo en tecnología, la cuestión no es usar o no usar, sino cómo se hace.
Decir que “consultar a la IA gasta agua” es una frase llamativa, pero incompleta. La realidad es más compleja y, sobre todo, más interesante.
La inteligencia artificial es una herramienta poderosa que, bien utilizada y bien gestionada, puede formar parte de la solución y no solo del problema.
Entender esto nos permite debatir con criterio, lejos del miedo y cerca del conocimiento.

